ROBACHICOS:
En México, título que se le da a cualquier individuo dedicado al secuestro de menores. El nombre viene de la tradición popular y es utilizado para provocar miedo en los niños y disuadirlos de salir a la calle solos, porque se los puede llevar el Robachicos. Algunas veces también se le denomina Viejo del costal.
IGNISOLARIS
Por talleres, laboratorios, exhibiciones o crítica, el performance -o arte acción- manifiesta su presencia en distintos espacios, ya sea físicos, electrónicos, de prensa, creando senderos en el devenir del arte. No es una tarea sencilla -sobretodo en su recepción-, pues se trata de expresiones que deconstruyen y reinterpretan las tradicionales artes bellas y la experiencia vivencial y creativa del artista.
Ciertamente, el trabajo del arte accionista traza líneas conceptuales que de alguna manera enriquecen el mapa del quehacer performativo. Como un proyecto colectivo, ¡ROBACHICOS! propone la ejecución de acciones elaboradas por alguien distinto al que las lleva a cabo. Se trata de un juego de azar donde los involucrados, por un periodo de año, en una especie de participación cruzada, se compromenten en un ejercicio continuo de diseño, desarrollo documentación de performances y producción de videos.
Aunque ¡ROBACHICOS! se describe como videojuego, no es una simulación computarizada; tan sólo hace referencia al empleo de videocámaras como dispositivos de documentación audiovisual y al video como uno de los productos de las acciones. Las fichas son los participantes en sí, y avanzan o retroceden en función de su carácter y disposición creativos. Las cartas de una baraja describen acciones que el jugador, de forma azarosa elige; luego, las interpreta y ejecuta. Al final del juego, el ganador será premiado con un costal que carga múltiples objetos.
¡ROBACHICOS!
El Robachicos se ha tomado unas vacaciones. Se dice que fueron tantas las ganancias del delincuente que compró preciosos objetos y los ha metido en su gordo costal. Designó a un individuo, al que llaman Custodio, para que cuide sus pertenencias. Sin embargo, el Custodio no es de fiar: es un disfrazado mecenas que gusta de ayudar a los performanceros. Ha convocado a un juego de baraja donde los participantes deberán demostrar su destreza para elaborar, ejecutar y videodocumentar acciones, y sólo uno de ellos, el que reúna la mayor cantidad de puntos, podrá llevarse el costal completamente lleno de premios. Pero cuidado, el Custodio tramposamente ha introducido una carta con la imagen del Robachicos que hace que los jugadores pierdan puntos.
UN TESTIGO